De vocación, mosquetera.

Porque todo para una, y una para todo. No se puede resumir mejor. Y conste que no es una queja, es una realidad. Y es una realidad con dos caras, la de la soledad y la de la carga de trabajo. Cuando empecé con el tema de emprender no sabía hasta que punto era un camino que iba a correr en solitario. En el momento en el que pones en marcha tu proyecto personal, piensas, qué digo piensas, estás convencida de que va a funcionar, que va a ser tan chulo que va a encantar, vas a empezar a tener…